lunes, 26 de diciembre de 2016

SOLSTICIO DE INVIERNO



Para los Celtas, el año comenzaba en Samhain. Las fiestas tradicionales celtas estaban calcadas sobre el calendario agrícola y las estaciones del año. Pero en tiempos aún más remotos, las tradiciones célticas se confundían con las tradiciones paganas de los países nórdicos, donde el año comenzaba el 25 de diciembre con una fiesta que se llamaba la Noche de las Madres. Sin duda, esta fiesta estaba relacionada con diversos aspectos de la gran diosa Madre, en épocas anteriores al patriarcado que se evidencia en el mito de Odín.
La noche de las Madres coincidía con una vieja celebración llamada Yule del viejo inglés jul o jol que significa “rueda”, aparentemente por una relación con la esfera solar. Esta fiesta ha sido celebrada desde la antigüedad marcando el solsticio de invierno con numerosas manifestaciones concernientes a la abundancia. En las primeras civilizaciones humanas la importancia de Yule era obvia. Como las noches se ponían más oscuras y largas, y los días más fríos y cortos, era importante que el Sol se sintiera atraído nuevamente por la Tierra. La festividad era importante porque los mantenía en sintonía con el ciclo de las estaciones, y lo festejaban como el inicio de un Año nuevo  reuniéndose con sus amigos/as y familiares para adorar a los Dioses y las Diosas con alegría y agradecimiento.

Por otro lado Brumales era una fiesta pagana dedicada al sol, llevada a cabo poco después del solsticio de invierno, por lo general el 25 de diciembre. La fiesta de Saturnalia empezaba el 17 de diciembre y duraba 7 días, en honor al dios de la semilla y del vino, Saturno. Tales fiestas tenían características muy similares a la que hoy conocemos como Navidad. Al final de la Saturnalia, el 25 de diciembre, se celebraba el nacimiento del Sol —Natalis Solis Invictis (nacimiento del sol invencible)— personificado en el dios Mitra.

ALIMENTOS PARA ÉSTA ÉPOCA DEL AÑO
  • Añade semillas de sésamo o pipas de girasol a tus platos porque, además de contener grasas esenciales para su cuidado, poseen un alto contenido en zinc, un mineral que suaviza y mejora el aspecto de la epidermis.
  • Consume un aguacate al día, contiene nutrientes esenciales para la piel (ácidos grasos esenciales), proteínas de alta calidad que se digieren fácilmente, y vitaminas E, A, D y B. Además, la parte interna de su cáscara puede servir como exfoliante e hidratante natural para tus labios.
  • Aumenta tu dosis de fibra y antioxidantes tomando salvado de avena, tienen una actividad antioxidante muy similar a la de las frutas y vegetales, y su fibra tiene efecto prebiótico, equilibrando la flora intestinal.
  • Complementa tu dieta con germen de trigo, muy rico en vitamina E.
  • Bebe cada día una taza de té blanco, ya que es una de las infusiones más ricas en antioxidantes.
  • Por las mañanas, no olvides degustar un zumo de naranja, granada o kiwi; contienen una alta dosis de vitamina C y bioflavonoides.

Fuentes: www.wikipedia.es
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